domingo, 20 de junio de 2010

Censura Misteriosa de tu Sexo

Contra el deseo monstruoso de los rayos de los caminos tallados con madera viva,
Siento el aroma del sonido eterno de mis pies desnudos en el olimpo.
Riendo en el baño una vez terminado el proceso cansador de mi excitación push-up de mi cajetilla de terciopelo blanco.
Eso es el comedor de helicópteros solteros que creamos luego del amor entre una vaca y un conocido poeta religioso.
Claves constantes de mi ausencia peligrosa de vigor.
Penetración orbital de todo lo que ya vivimos lejanamente y cercanamente de mis calcetines con superficie de mil colores.
Una gamma nunca, nunca antes vista ni por policías amigos ni por astronautas contemporáneos.
Eso es¡
Eso es¡

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