lunes, 10 de noviembre de 2008

el real conflicto

De lo imprudente a lo vulgar,
de lo sereno a lo rural,
de lo infinito a lo más infinito,
de lo ajeno a lo imparcial,
de lo bello al horror.

Sin los placeres de mi cúspide alma
me veo atrapado en un agujero estrecho
sin salidas en sus costados.

Se refugia en tu corteza abierta.
Mis sonetos de voces ambientadas por tu dulce luz.

Es correcto hablar de lo intolerable?
Es preciso callar ante tu madre?
No tengo piedad ante tus oídos
ni cabellos hacia tus sonidos,
pero en tremendo aullido,
os propongo mi fresco sentido.

No temo leer a cristo,
pues temo en no poder crear preguntas sobre él.

No prima mi lengua ante las cuestiones esenciales,
sino mas bien prima el ardor de mis rugidos.

Callar o llorar,
reír o soñar,
dormir o morir,
amar o amar.